La marcha en niños de 0 a 8 años
LA MARCHA EN NIÑOS DE 0 A 18 AÑOS
La marcha es un proceso de aprendizaje que los niños desarrollan entre los 12 y 18 meses de edad, y que se termina de perfeccionar alrededor de los 7 años. En este proceso, los niños aprenden a caminar de forma independiente, y su marcha se va volviendo más estable y parecida a la de los adultos.
La marcha de los niños pequeños suele ser inestable y caracterizarse por: Piernas arqueadas, Manos y brazos extendidos para mantener el equilibrio, Pasos rápidos e irregulares con los pies planos.
A medida que los niños aprenden a caminar, sus piernas se enderezan y alrededor de los 15 a 18 meses comienzan a desarrollar el impacto del talón y a balancear los brazos.
El desarrollo de la marcha
El desarrollo de la marcha infantil es un proceso dinámico y especialmente complejo, en que el intervienen factores motores, perceptivos y cognitivos.
Al dar los primeros pasos, y como consecuencia de esa inestabilidad en la marcha, apreciamos también que el niño camina en zig-zag, y que las rotaciones de los pies hacia adentro (progresión interna) aumentan si el terreno es irregular o quiere ir más de prisa. Estos ajustes son necesarios en estas fases iniciales para tratar de mantener el equilibrio y la dirección.
A medida que los niños van experimentando más con la postura en bipedestación sin apoyos, su equilibrio va mejorando, y la base de sustentación se va reduciendo progresivamente, así como también lo hacen los demás ajustes de caderas, pies y rodillas mencionados anteriormente.
Sin embargo, la presencia de estos patrones puede suponer un problema si se mantienen en el tiempo. A los 18 meses, un niño con un desarrollo normal de la marcha no sólo ha adquirido la capacidad de desplazarse de forma independiente, sino que además puede realizar otras actividades como caminar hacia atrás, subirse a una silla, agacharse para coger objetos manteniendo el equilibrio o subir y bajar escaleras si se le da la mano.
Parámetros que indican un desarrollo normal de la marcha
Sutherland et al. realizaron un estudio para analizar los parámetros que muestran un desarrollo normal de la marcha, concluyendo que son los siguientes:- Abordaje del suelo mediante el talón: Un 50% de los niños de un año abordan el suelo con el antepié o con toda la planta del pie, mientras que al año y medio ya suele abordar el suelo con el talón (lo cual implica utilizar una buena flexión dorsal del pie).
- Aparición del movimiento pendular de extremidades superiores o braceo: En las primeras fases no se observa ya que el niño lleva sus extremidades superiores muy separadas del cuerpo para mantener el equilibrio. Este movimiento suele aparecer hacia los dos años, estando siempre presente a los cuatro años si el desarrollo es normal.}
- Flexión de la rodilla durante el apoyo: La flexión de rodilla está presente durante el apoyo monopodal para evitar un mayor ascenso del centro de gravedad, y suele aparecer alrededor de los dos años.
- Separación de los pies durante la marcha: Al iniciar la marcha independiente los niños caminan con los pies muy separados para mejorar la base de apoyo y conseguir más estabilidad. El apoyo se va estrechando durante el desarrollo, observando ya en torno a los tres años una menor separación de los pies durante la deambulación.



Comentarios
Publicar un comentario